De las manos al futuro: plastilina y 3D

¡Muy buenas! 👋 ¿Quién no recuerda aquellas mañanas en el cole jugando con plastilina y creando personajes imaginarios con las manos? Es sorprendente cómo hoy en día, esas figuras pueden convertirse en modelos digitales e imprimirse en 3D, uniendo la creatividad con la tecnología más avanzada. 

DEL MODELADO MANUAL AL DIGITAL

Para estas sesiones contamos con la participación de Guillermo Roma (licenciado en Bellas Artes y uno de los coordinadores del FabLab de la Universidad de Salamanca) siguiendo la dinámica de invitar a un especialista externo para realizar un taller que combinaba modelado manual y digital.

En primer lugar, comenzamos la sesión trabajando con plastilina, un material clásico que sigue siendo fundamental para desarrollar la motricidad fina y la coordinación ojo-mano en Educación Infantil (Quispe, 2021). La propuesta no se limitaba a crear una figura cualquiera, sino a tener en cuenta la postura, los volúmenes, el gesto y el equilibrio, utilizando palillos para unir las piezas y asegurar la estabilidad de la estructura.

Yo elegí modelar a Tristeza, personaje de la película Inside Out, porque me parecía un reto interesante capturar su emoción. El proceso nos enseñó cómo el gesto de una figura puede comunicar sentimientos sin necesidad de palabras, y cómo una buena base es esencial para que la figura se mantenga estable. La ayuda y los consejos de Guillermo fueron esenciales, especialmente cuando mi primer intento con plastilina de color resultó complicado; al combinar blanco y azul, los colores comenzaron a mezclarse y las distintas partes del personaje se entremezclaban, haciendo muy difícil darle la forma correcta. Por ello, me recomendó volver a empezar utilizando un solo color, lo que facilitó muchísimo el modelado y permitió que la figura tomara forma de manera más limpia y definida.

Figura 1. Vídeo proceso moldeado con plastilina


Figura 2. Resultado final de mi figura: Tristeza


Figura 3. Resultado final de las figuras de mis compañeras


LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y VISITA AL FABLAB

Una vez que nuestras figuras físicas estuvieron listas, Guillermo las escaneó en 3D para convertirlas en modelos digitales. Esta fase permitió observar cada detalle, como las pequeñas imperfecciones que pasaban desapercibidas en el mundo físico. Además, aprendimos cómo añadir elementos digitales como inscripciones a través de la aplicación PrusaSlicer. Este paso refuerza la idea de que la tecnología no sustituye el trabajo manual, pero sí la complementa, ofreciendo nuevas oportunidades (de la Cruz-Campos et., 2022).

Figura 4. Imágenes de irregularidades en la figura


Figura 5. Imagen de la inscripción en la figura


En la segunda parte de la experiencia, visitamos el FabLab, un espacio donde la tecnología y la educación se encuentran. Allí, nos explicaron las diferentes opciones para trabajar con programas gratuitos como Inkscape para diseño 2D y RealityScan para la generación de modelos 3D mediante fotogrametría. Se profundizó en la idea de que estos modelos se realizan por medio de numerosas fotografías de las figuras para reconstruirlas digitalmente, asegurándose de mantener la máxima resolución para conservar todos los detalles. En el FabLab también pudimos ver otras herramientas como impresoras de vinilo, máquinas de corte láser y diferentes tipos de impresoras 3D, reflexionado sobre cómo estos recursos pueden producir materiales didácticos variados y adaptables, desde pegatinas personalizadas hasta puzzles.

Figura 6. Vídeo del proceso de impresión 3D


Figura 7. Objetos creados en FabLab


IMPRESIÓN 3D Y SU IMPACTO EDUCATIVO

La impresión 3D abre un abanico de posibilidades en el aula de Primaria. Los objetos pueden generarse de manera personalizada, adaptarse a diferentes necesidades educativas y utilizarse para materiales didácticos innovadores, como puzzles, letras en relieve o figuras manipulables (Moreno, 2016). Además, las figuras huecas y ligeras son ideales para niños de Educación Infantil o con menor destreza manual, combinando aprendizaje y seguridad. Aunque algunas corrientes educativas defienden trabajar únicamente con materiales tradicionales, considero que integrar la impresión 3D en el aula permite desarrollar habilidades digitales, creatividad y pensamiento lógico desde edades tempranas, complementando el trabajo manual con oportunidades de aprendizaje innovadoras.

Figura


¿ESTOY A FAVOR DE LA TECNOLOGÍA EN EL AULA?

La visita al FabLab resultó muy motivadora y permitió conocer recursos que amplían nuestra visión sobre la impresión 3D en educación. No obstante, me hubiera gustado que la experiencia fuese aún más práctica, pudiendo participar directamente en el proceso de escaneado o en la impresión de nuestras propias figuras. Asimismo, una mayor coordinación entre el profesorado habría favorecido una organización más clara de la sesión, permitiendo aprovechar mejor el tiempo y profundizar en las herramientas digitales. Considero que una planificación más estructurada habría facilitado una comprensión más aplicada de estos recursos, especialmente pensando en su uso real dentro del aula.

Por otro lado, esta experiencia me ha hecho tomar conciencia de que, como docentes, debemos conocer nuevas herramientas y aprender a sacarles sentido educativo. La impresión 3D no es un fin en sí misma, sino un medio para crear materiales ajustados a la realidad del aula y a las necesidades del alumnado. Poder diseñar recursos propios permite adaptar el aprendizaje, hacerlo más accesible y responder a la diversidad de forma creativa y funcional.

En mi futuro como maestra, entiendo estas tecnologías como un apoyo al aprendizaje activo. No se trataría de que los alumnos manipulen directamente la impresora, sino de involucrarlos en el proceso creativo: pensar qué objeto quieren crear, qué función tendrá y cómo puede comunicar una idea o emoción. De este modo, el alumnado no solo observa el resultado final, sino que reflexiona sobre el proceso, la forma y el significado de sus creaciones.

Por ello, considero fundamental que el modelado manual y el digital convivan en el aula. Comenzar con materiales como la plastilina permite experimentar, equivocarse y explorar con el cuerpo y las manos; introducir después el modelado digital amplía esas posibilidades y conecta con el entorno tecnológico en el que viven los niños. Así, el aprendizaje se vuelve progresivo, motivador y significativo, favoreciendo el desarrollo de la creatividad, la autonomía y el pensamiento crítico desde edades tempranas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Carbonell-Carrera, C., Saorín, J. L., Meier, C., Melián-Díaz, D. y De-la-Torre-Cantero, J. (2016). Tecnologías para la incorporación de objetos 3D en libros de papel y libros digitales. Profesional  de  la  Información, 25(4),  661-670.  https://doi.org/10.3145/epi.2016.jul.16


de la Cruz-Campos, J. C., Campos-Soto, M. N., Rodríguez-Jiménez, C., & Ramos Navas-Parejo, M. (2022). Impresión 3D en educación. Perspectiva teórica y experiencias en el aula. Revista CENTRA de Ciencias Sociales, 1(1), 67-80. https://doi.org/10.54790/rccs.16


Moreno Martínez, N. M., Leiva Olivencia, J. J., & Matas Terrón, A. (2016). La impresión 3D como recurso didáctico en Educación Infantil. Hachetetepé. Revista científica de Educación y Comunicación, (13), 131–146. http://www.hottopos.com/isle29_30/131-146moreno.pdf


Quispe Yucra, E. (2021). Modelado con plastilina desarrollada la expresión artística en los estudiantes de educación inicial [Trabajo académico, Universidad Nacional de Tumbes]. Repositorio Institucional de la Universidad Nacional de Tumbes. https://repositorio.untumbes.edu.pe/server/api/core/bitstreams/fc2c6bb4-eb6a-4438-9cb3-415beb3c468e/content





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