¡Muy buenas! 👋 La última sesión estuvo dedicada a la primera exposición grupal del curso, y la metodología aplicada fue la del doble aula invertida. Esta dinámica, que convierte a las alumnas expositoras en profesoras y, posteriormente, a las oyentes en docentes, volvió a demostrar la riqueza pedagógica de romper los roles tradicionales del aula. En esta ocasión, la temática central fue las series de televisión.
Aunque las series de televisión son valiosas como herramienta didáctica y pueden generar incluso mayor conciencia social que campañas publicitarias o informaciones reales (Montero, 2006; citado en Medrano, 2008), su consumo excesivo en casa plantea retos educativos, lo que obliga a usarlas en el aula de manera equilibrada y responsable.
Figura 1. Vídeo de un estudio sobre los niños y la televisión
UN INICIO INESPERADO Y UNA EXPLICACIÓN COHERENTE
La presentación comenzó con un inicio atractivo y performativo. Una compañera interpretaba a una estrella de cine mientras las otras dos hacían de periodistas. Este juego escénico sirvió como hilo conductor durante toda la exposición, generando un ambiente dinámico y envolvente, y mostrando una voluntad clara de conectar la teoría con una narrativa creativa.
Figura 2. Vídeo de la actuación introductoria
Tras la introducción dramatizada, el grupo expuso qué son las series de televisión, sus principales características y géneros, ilustrándolos con ejemplos: desde el terror (
La maldición de Hill House) hasta la animación tanto adulta (
Padre de familia) como infantil (
Phineas y Ferb, Bob Esponja), destacando también la presencia de series híbridas y la importancia de distinguir entre público infantil y general. A continuación, explicaron las técnicas esenciales del lenguaje televisivo (estructura narrativa, cliffhangers, flashbacks, encuadres, montaje, ritmo, sonido y CGI) y cómo estos elementos configuran la marca visual de cada serie.
Figura 3. Vídeo explicativo series de televisión
Finalmente, reflexionaron sobre su uso educativo. Aunque la LOMLOE no las menciona de forma directa, sí incorpora los medios audiovisuales, lo que permite trabajarlas de manera responsable. Señalaron sus beneficios pedagógicos y la necesidad de una buena selección, especialmente en contenidos dirigidos a la infancia.
MI POSTURA Y MI EXPERIENCIA SIENDO... ¿DOCENTE?
Esta exposición ha marcado un punto importante del curso, no solo por el contenido trabajado, también por el proceso de enseñar desde la enseñanza de otras. En cuanto a mi postura personal, sí considero que el cine y las series puedan y deban introducirse en el aula, debido a su enorme potencia narrativa, estética y educativa. Sin embargo, y aquí coincido plenamente con lo argumentado por el grupo, la selección del material es imprescindible. No todas las series son adecuadas para todos los públicos, y no todas contribuyen a los objetivos formativos que perseguimos. Una elección cuidadosa evita riesgos (exposición a contenidos inapropiados, estereotipos o mensajes simplificados) y, a la vez, potencia las ventajas (motivación del alumnado, alfabetización audiovisual, análisis crítico, trabajo con patrimonio cultural y apertura a nuevas formas de aprender). Sin embargo, debemos ser conscientes de que el consumo excesivo de series por parte de los niños fuera del aula ocupa muchas horas de ocio, por lo que su uso educativo debe integrarse de manera equilibrada y responsable; por ejemplo: proyectando fragmentos concretos y bien seleccionados, con preguntas guiadas y actividades posteriores.
Personalmente, el cambio de rol para convertirme en “profesora” durante la crítica constructiva me generó sensaciones encontradas. Por un lado, me gustó poder ayudarles a profundizar con mis preguntas y darles espacio para explicar aspectos que no habían podido desarrollar. Pero, al mismo tiempo, me sentí un poco presionada, porque evaluar a compañeras que han hecho un gran trabajo y tener que señalar posibles mejoras no siempre resulta sencillo. Es difícil discernir entre el vínculo de amistad y el rol académico, y encontrar ese equilibrio requiere sensibilidad y honestidad. Aun así, la experiencia fue valiosa y enriquecedora, tanto para ellas como para mí.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Medrano, C. (2008). Televisión y educación: del entretenimiento al aprendizaje. Teoría de la educación. Revista interuniversitaria, 20.
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